domingo, 11 de enero de 2009

A MIS PADRES



Es difícil escribir palabras a unos padres; uno lo que quiere, más que palabras, es poder tenerlos al lado, para hablarles y abrazarles y seguir diciéndoles que los quiero.

Desde jóvenes hemos conocido los valores de unos padres, qué,
desde la grandeza que da la sencillez y la humildad, nos han hecho que con los pies pegados al suelo, hayamos reclamado y amado algo:
orgullo de ser trabajadores y responsables.

Muchas veces pienso: Joder la que han liado Tibu y Casto.

Del amor, de las penurias, del trabajo, del desgaste, del sacrificio, de la resignación y del impulso para coger fuerzas, hemos salido tres hijos que ya están volando con otras 3 familias más.

Quien les iba a decir que hasta tierras lejanas, en las que en su día mi padre llegó y durmió en la puerta de la estación, marchamos dos hijos para pelear por una vida digna;
quien les iba a decir que ese chico con la cabeza más pequeña que sus orejas, y que trabajaba con mi padre en La Asturiana iba a ser el orgullo de yerno con el que pasean por el pueblo y el orgullo de
Marido, para una hija, que más que una hija, es una santa que ya la llevamos en el pedestal de nuestro corazón como ejemplo de fuerza y ganas de vivir.
Si hubieran mirado en estos 50 años de convivencia y hubieran visto que aquel mal estudiante y que se llevó
más de una colleja por ello, iba a ser uno de los más respetados mecánicos de la provincia de Almería
y que tuviera 3 soles de hijos y una mujer que lo espera, seguro que repetirían otros 50 años más.
Quien les iba a decir que aquel descuido en vacaciones gallegas,
con una madre con 42 años y llena de vitalidad, les
iba a llegar su penúltimo quebradero de cabeza, que con 18 años:
voló, se independizó, se fue a vivir con el amor de su vida y hoy dia
está casado por la santa madre iglesia y sigue enamorado de una catalana y de un hijo que le roba besos a la madre.

No se si conseguiré leerlo, lo que si les puedo decir aquello que les dice el cura cuando termina la misa: Pueden ir en paz, que pueden estar muy orgullos, de cómo lo han hecho como padres, y maestros.

Y una cosa que nunca olvidaremos: sencillez, esfuerzo, trabajo, sacrificio y valor por las cosas, son lo que representan mis padres en toda una vida como ejemplo.

1 comentario:

Rafael dijo...

ya sabia yo que tu tienes buena madera, ahora lo entiendo, con esos pedazos de padres no podia ser de otra manera.
mis felicitaciones a tus padres, que deben sentirse super orgullosos de los hijos que tienen.

salu2